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Una fuga de agua en la cocina puede descolocar tu rutina. Sobre todo, si no tienes claro de dónde viene. En esta situación, lo primero que piensas es en buscar una solución rápida, que suponga el mínimo de tiempo y molestias para ti. Por eso, quizás pruebes a apretar una conexión, cambiar una junta o desmontar alguna pieza para ver si encuentra el origen del problema. Pero hay fugas que están ocultas y no es tan sencillo detectarlas de primera.
Antes de reparar, hay que tener claro dónde está la fuga para atajar el problema con la mejor solución.
Mantén la calma y no manipules la zona ni desmontes muebles, sifones, conexiones o electrodomésticos si no tienes claro dónde está el punto exacto de la fuga.
Si sospechas que hay una fuga, esto es lo más útil:
Este primer paso no resuelve la avería, pero sí ayuda a distinguir entre una fuga visible y una filtración oculta.
Y esa diferencia importa mucho, porque no se aborda igual un goteo bajo el fregadero que una filtración en una tubería empotrada, por ejemplo.
Una cocina tiene varios puntos donde puede aparecer una fuga: tomas de agua, desagües, sifones, electrodomésticos, llaves de paso, uniones y tuberías ocultas dentro de la pared o bajo el suelo. Por eso no hay una sola forma de detectarla.
Lo importante es observar bien las señales, entender en qué momento aparece el problema y no empezar a reparar a ciegas.
En algunos casos, puedes acercarte al origen. Por ejemplo, si el agua cae de una conexión visible o de un latiguillo, el origen suele ser más fácil de localizar.
Pero muchas fugas en cocinas no son tan evidentes. Pueden estar detrás del alicatado, bajo el suelo, dentro de una pared o en una tubería que solo pierde agua en determinados momentos.
En esos casos, los métodos caseros se quedan cortos. Puedes secar la zona, observar cuándo aparece la humedad o comprobar si el contador sigue corriendo con todo cerrado, pero resulta complicado conocer el punto exacto de la filtración con estas acciones.
Te aconsejamos no desmontes muebles ni electrodomésticos, abras la pared por intuición o viertas productos químicos en desagües y tuberías sin saber si el problema está ahí. Eso puede complicar la avería, dañar materiales y hacer que la reparación final sea más larga y más cara.
Conviene hacerlo cuando hay señales de fuga, pero no se localiza simple vista.
Por ejemplo:
En ese momento, detectar antes de reparar suele ser la decisión más sensata. Así evitas ahorras tiempo, molestias y obras innecesarias.
Sí, no hace falta romper paredes, suelos o techos para localizar una fuga. Existe maquinaria avanzada que detecta con precisión el puto exacto de la fuga para que, a la hora de reparar, se hagan las mínimas aperturas posibles:
La cocina es una estancia de uso diario que puede verse bastante afectada por una fuga de agua. Sobre todo, si no se atiende pronto, ya que con el paso del tiempo las consecuencias pueden ser mayores:
La reparación depende del punto afectado y del tipo de avería.
Si la fuga está en una conexión visible, en un sifón o en un latiguillo, muchas veces la solución pasa por sustituir la pieza o ajustar la unión. Pero cuando el problema está en una tubería oculta, en una pared o bajo el suelo, lo importante es localizar el punto exacto de la fuga.
Si se repara sin localizar antes el origen, puede pasar esto:
Cuando la instalación lo permite, también se puede valorar una solución sin obra como el resinado interior de tuberías. Se trata de aplicar capas de resina en el interior de la tubería para sellar y tapar grietas por donde se producen las fugas.
No siempre se pueden evitar, pero sí se puede reducir el riesgo si revisas algunos puntos básicos de la instalación y no dejas pasar pequeñas señales de alerta.
Para prevenirlas, lo más útil es:
Una cocina doméstica y una cocina profesional no trabajan al mismo ritmo. Y eso puede notarse también en el tipo de fuga y su frecuencia.
En una cocina doméstica lo habitual es encontrar fugas en el fregadero, grifería, sifón, desagüe, lavavajillas, conexiones visibles, tuberías enterradas… Todas ellas suelen producir humedad, mal olor, presencia de agua en algún mueble o factura más elevada de lo habitual.
Por su parte, en una cocina de restauración, la red suele soportar más uso, más presión de trabajo y más pasos de agua a lo largo del día. Por eso, una pérdida pequeña puede generar un problema operativo más rápido.
En este tipo de espacios, localizar bien la fuga es muy importante ya que una avería mal localizada puede afectar al ritmo de trabajo, al estado del local y al tiempo que una zona queda inutilizada.
En Galicia, muchas fugas de agua se dejan pasar porque se confunden con humedad ambiental.
En viviendas o restaurantes, una mancha pequeña de humedad en la pared, un rodapié húmedo o un olor persistente a humedad pueden parecer un problema de ventilación o condensación, cuando en realidad detrás puede haber una fuga de agua que avanza poco a poco.
Por eso, si sospechas que hay una fuga en la cocina y no sabes dónde está, conviene revisarla cuanto antes.
En Fugalia localizamos fugas con maquinaria específica para acotar el problema con precisión y evitar abrir donde no hace falta. Prestamos servicio en toda Galicia, también nos desplazamos a pueblos, municipios pequeños y aldeas, lo más rápido posible.
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